De mochileros y Camping.

De mochileros y camping

Por algún motivo, imaginaba que viajar por España recorriendo sus campings, siempre sería una buena opción. Que existía un gran número de ellos y que siempre sería la opción más barata para dormir y parar unos días.

Pero poco a poco fuí descubriendo, que no siempre es tan así.

 

Nuestra experiencia por los lugares que visitamos en la comunidad Valenciana, después de varias semanas de viaje pasando por Barcelona, Valencia, y Gandía, puedes leerlas pinchando aquí!

 

De la teoría a la práctica…

Nos despedimos de Gandía por la mañana temprano en dirección Dénia, y con ganas de estrenar la tienda de campaña, seguir alejándonos de las ciudades y pasar unos “días de camping.”
Llevábamos tirando del carrito desde que salimos de casa, con los sacos de dormir, la carpa, abrigo y algunas cosas más para acampar, pensando en que sería útil alguna vez. Así que ya tocaba!

 

Elegir Camping

Mi personal recomendación es elegir un camping relativamente cerca.

Y con cerca, me refiero a que sean, en lo posible, accesibles con algún medio de transporte público o fácilmente accesibles a pié, para no quedar demasiado aislados y  facilitar el aprovisionamiento y la visita a algúnos sitios de interés.

Por las características de nuestro viaje, elegir un camping muy alejado o aislado podía ser fastidioso a la hora de desplazarse para conseguir provisiones; y por varios motivos.

– La capacidad de las mochilas es limitada y el peso se debe tener en cuenta.

– Caminar es nuestra principal forma de desplazamiento.

– Ahorrar o avaratar es la clave para alargar el viaje o llegar a conocer más lugares.

No entra en los planes irnos de “shopping”, pero si pretendemos quedarnos unos cuantos días acampando, será necesario en algún momento, ir a buscar algunos alimentos.

Así que, si te alejas mucho de los núcleos más urbanos/comerciales, como bien fija la ley de oferta-demanda, pagarás más caro cualquier cosa que quieras comprar. Además las opciones serán mucho más reducida.

Y por otro lado puedes encontrarte con el siguiente “dilema”, tal como nos pasó a nosotros.

¿cuanto tiempo y energía dedicarias para ahorrarte en tu compra 1€ ?

Dilema del tiempo/del tiempo y el dinero/ del tiempo, el dinero y el ser.

Comprar en Camping o alrededor : En la mayoría de Campings hay un bar donde suelen tener algunos artículos básicos de alimentación y accesorios. Y en algunos casos también los hay alrededor.

Tiempo: 15 minutos (lo que tardas en ir, comprar y volver)

Artículos: 3 artículos (comida fundamentalmente,ej: atún, pasta, frutos secos)

Coste: 3,8 €

Comprar en núcleo comercial desplazándose en Bus: En este caso podíamos elegir la opción de desplazarnos en Bus hasta la zona más comercial del pueblo, en donde los precios son más competitivos y la oferta de productos es muy amplia. Era viable, podíamos ir a comprar en un tiempo y desgaste razonable para luego ocupar el día en otras cosas. Pero a ello debíamos tener en cuenta el coste del billete del viaje en autobús.

Tiempo: aproximadamente. 50 min.( Esperar el bus y combinar el horario)

Artículos: 3 artículos.

Coste:5,10€

Comprar en núcleo comercial desplazándose a pié: Es una buena opción si no conoces aún el camino. Aprovechamos y excursión! Pero si ya te conoces el camino, pegarte el madrugón y patear casi dos horas para ir a comprar y volver a mi no me resulta un plan muy atractivo.

Tiempo: 2 hs

Artículos: 3 artículo

Costeste2,50€

Combo: la opción “Combo” y la más mochilera. Nos ahorraría en tiempo y madrugón, además nos podría abrir otros aspectos muy positivos. Hacer  autostop o coincidir con algún vecino de camping que se desplaze en vehículo y tenga ganas de acercarnos.

Aunque ésta última opción es la que más nos entusiasma y nos parece la más acertada no siempre depende de nosotros.

Nota: Hacer COMBO siempre es la primera opción a tener en cuenta! Y la que te recomendamos! Además dejaríamos en evidencia a todo aquel que dice que lo BUENO BONITO Y BARATO no existe.

 

Como encontrar “El Camping”?

Aquí no hay mucho rollo, o sí.

Nosotros tiramos de Google y buscamos opciones. Es básicamente la herramienta más completa y actualizada en Internet.

Por lo general en Google Maps suelen estar bien identificados los Campings más conocidos. Además casi todos disponen de webs, en donde se puede contactar y reservar (cosa que no hicimos en ningún caso), darte una idea de que tipo de Camping se trata, las tarifas y más.
Una cosa a tener en cuenta son los periodos de aperturas. No todos los Campings están abiertos durante todo el año. Algunos de ellos cierran en temporada de invierno. Conviene consultar!😉

Los hay de todo tipo, si te gusta practicar el naturismo-nudismo también tienes la opción (no abundan pero por suerte también existen) aunque la opción más difundida parece ser el Carabaning, que no tiene nada que ver con el destape del cuerpo sino con el tipo de “aposento” que utilices.

Nos fuimos a Dénia

Dénia es una pequeña ciudad, de pasado histórico, como muchas otras ciudades de la costa Española. Bonita, pintoresca, acojedora y como no podía ser de otra manera… plenamente turística.

Dispone de playas cercanas, munomentos y construcciones de carácter históricos y el mejor plano o mapa turístico que hemos visto.(algunos son 80% publicidad de quien los paga y no te dejan ver ni el nombre de las calles)
Desde el puerto hay conexión directa en Ferry a Baleares.

Al llegar a Dénia, pasamos por la oficina turística a recoger un plano callejero (gratuito) de la ciudad (importante para ubicarnos) y a preguntar la opción más fácil de llegar al Camping elegido.

Los Pinos
Desde el puerto, y cada hora sale un pequeño autobús con dirección Las Rotes (zona sur) y que por 1,30€ te acerca los 5 kilometros que separan el puerto del Camping Los Pinos donde pasamos varías noches.
El Camping ubicado junto al mar y con acceso directo a la playa de rocas, es un bonito paradero, en un emplazamiento rústico y rodeado de Pinos en una zona que definiría como semi rural y aislada de edificios y la urbe.De atención Familiar y buenas instalaciones.

Allí nos sentimos muy bien recibidos y cómodos de montar nuestra pequeña tienda de campaña en un rinconcito debajo de la sombra de aquellos arboles.

levantandovuelo.com

Adaptación al medio.

En los minutos que duró el trayecto, desde el puerto hasta el Camping, pensábamos en el material que transportabamos y advertimos en que no disponíamos de nada para poner en el suelo de nuestra básica tienda de campaña, debajo de los sacos de dormir para amortiguar la dureza del suelo y el frió nocturno.
Pero al bajar del autobús, justo al lado de un contenedor y como esperando a ser recogido, un sofá nos proveyó una especie de cubre sofá que nos hizo el suelo de la carpa un poco más confortable.

Otra cosa de la que no disponiamos y que llegamos a la conclusión de que nos abarataría el gasto en comida sería un
calentador a gas. Además teníamos el equipo de mate “playero” que nos tragimos de casa y todo matero sabe lo importante, necesario y fundamental que es ese ritual terapéutico llamado “Tomar Mate”.

Nota: En el proceso de planificación del viaje, como nos resultaba imposible planificar nada decidimos salir con el material que disponíamos, sin sumergirnos en muchos gastos de equipación, ropa, artefactos, etc. E ir resolviendo sobre la marcha y según necesidad. Así pues nuestro equipo de Camping era una tienda para dos ( de las que salen menos de 20€ en el supermercado Alcampo) y que tenía la mamá de Paula en casa. La cual optamos por traer descartando la que yo tenía (mismas características pero comprada en el Supermercado Carrefour) por cuestión de peso. Los sacos de dormir: El Quechua (marca que identifica a todo viajero Español Low Cost) que sí compré antes de salir y que elegí por precio y tamaño. Paula salió con uno que ya teníamos que resultó ser más abrigado que el mio pero que abultaba casi tanto como su mochila…

 

Así pasamos unos días, que se alargaron en número a lo previsto porque además de estar a nuestras anchas a Pau la tiró la gripe con fiebre y decidimos descansar.

Aunque supimos aprovechar el tiempo para conocer la zona y hacer una excursión hasta “La Cova Tallada” un lugar increíble para visitar, recomendado por nuestros últimos anfitriones CS en Gandía en lo que se considera Parque Natural del Mongó.

La Cova Tallada, Denia.

El Panorama

Los Campings en España y en gran parte de Europa, en general, conforman una importante red de paraderos, organizados y asociados a importantes guías de información a nivel Europeo, debido al elevado número e importante movimiento y cultura carabanistica rodante y turístico que existe por estos lares.
Así puedes encontrarte con paraderos exclusivos para la modalidad de Carabaning, donde la modalidad Camping no está contemplada.
Otros disponen de espacio para ambas modalidades y algunos mejor que otros.
En el Camping Los Pinos vimos que las dos opciones se practican conjuntamente de manera muy confortable, combinando espacios de Camping y Carabaning bien delimitadas y adaptadas para cada uso.

Así pues pudimos disfrutar de un pequeño espacio semi rural, rodeados de naturaleza y otros viajeros que se fueron sumando y plantando sus pequeñas carpas al rededor nuestro.

El sistema de parcelas

Los Camping están divididos en parcelas. Éstas se rentan según tamaño y servicios. Pero por lo general, las parcelas enfocadas al Carabaning, están diseñadas para colocar el vehículo o los vehiculos, conectarse a la energía eléctrica y explayar todo el material.

Siendo muchas veces los espacios más organizados, menos naturales ( suelos modificados, techos artificiales, vallas) perdiéndose, en algunos casos completamente, el espíritu más rudimentario y natural de la acampada tradicional.

Lejos de lo que buscaba.

Llevo la mitad de mi vida viviendo en Mallorca, y aquí no hay Camping. Bueno solo hay uno en la punta de la montaña, y hace unos cuantos años atrás visité otro en donde, me acuerdo, había una pista de tenis y piscina.

Pero, en mi imaginación existía aquella imagen de los campings que visite cuando era un niño, en excursiones con la familia, el colegio o el club de fútbol. Allí, en esa época y lugar, irse de camping era irse a lo natural, a lo alejado y a la exploración. A pescar, a juntar leña para hacer fuego y cocinar, jugar a las cartas, ver las estrellas y bañarse poco.

Allí si bien, había que pagar una tarifa y también existían las zonas delimitadas, con electricidad y otros servicios, también existían las zonas de acampada libre donde no había ningún tipo de comodidad, más que un sitio donde hacer fuego. Uno podía ubicarse donde le salíese del moño y si no había vecinos, explayarse lo que le diese la gana.

El lugar y el tiempo no es el mismo, y por esta zona las normas, vayas y delimitaciones, servicios y comodidades, cultura o entorno, entorpecieron mi intento de revivir aquellas costumbres recordadas.

El ruido molesta, el fuego lo quema todo, la falta de servicios es motivo de queja o reclamación y aventurarse no lo cubre el seguro.

Igualmente fueron días muy recargadores. Nos hizo recordar lo valioso que son los recuerdos y las experiencias vividas, de donde uno viene y a donde uno quiere ir.

Tal vez influenciados por el entorno natural, la tranquilidad del ambiente, a pesar de tener una ocupación alta de visitantes y el trato familiar de sus dueños hacían un ambiente muy armonioso.

Tanto que fue allí, justo antes de marcharnos, cuando me disponía a pagar la estancia, que se generó una conversación muy enriquecedora con la dueña del lugar.

Conversamos un largo rato. Sobre el lugar, la historia de su casa ( que hace de oficina y recepción del Camping), los visitantes y también de nuestro viaje.

La conversación dió un giro inesperado cuando le comenté el plan que teníamos de visitar próximamente un huerto ecológico en Alicante.
La mujer resultó estar muy informada y concienciada sobre el tema, y hasta presentó ante mi, un recorte de revista.

Masanobu Fukuoka y sus investigaciones sobre la agricultura natural, de su paso por Mallorca y como el concepto de Permacultura ( también nuevo para nosotros) lo abrazaba directamente. A partir de ese momento todo comenzaría a tener algo más de sentido.

 

Poco a poco nuestro interés por todo lo relacionado con el tema nos fue invadiendo. Lento y profundamente como la semilla de un árbol y su ritmo natural de enraizamiento, crecimiento y proliferación.

 

Jávea

De camino hacia Alicante decidimos seguir en modo Camping y visitar los pueblos vecinos ya que no hubo ocasión de coincidir con Couchsurfers en la zona.

Esta vez también optamos por viajar en autobús. Desde la estación de autobuses de Dénia en la línea Alsa, que conecta con regularidad casi todo el territorio español.

Al bajar en la estación de Jávea el paisaje resultó ser algo diferente, y nos volvía a trasladar a otros lugares ya visitados, en donde el diseño urbanístico turístico residencial se dejaba ver sin complejos.

De camino al Camping (aprox. 4 km), que previamente habíamos localizado, hicieron aparición e intervención dos personas al menos curiosas.

La primera nada más bajar del autobús.
Por detrás de nosotros, un tipo de unos treinta y largos años, nos alcanza en el camino y dándonos la bienvenida al lugar propone conversación. En mi trabajo de no pre juzgar, confío en que simplemente se acerca sin más intención que hablar y ser simpático con nosotros. ¿y por qué no?

A Pau no le estaba haciendo mucha gracia y a mi la monotematica conversación comenzaba a aburrirme y a sospechar de sus intenciones.

Eso sí, simpático fué, nos dejó su número de teléfono por si necesitábamos “algo” y con el dedo nos identificó la casa que Okupaba allí en lo alto de la montaña.

Pasado unos minutos, al salir del super y de caminar por el costado de la calle el siguiente caso sucedía igual de espontáneo e inesperado.

Mientras nos paramos a probar unas naranjas que colgaban de un árbol, y al continuar el andar, un coche esperaba unos metros delante nuestro.

Sin percatarnos hasta que de el baja una mujer y nos dice…¿pensáis subir o que?
Joder! Cuanta predisposición y sentido del anfitrionaje en esta ciudad ( aunque las naranjas estaban ágrias)

Subimos y nos acercó lo que nos faltaba de camino al Camping.

Otra vez el tema y extraño tono de la conversación dejaba nuestros sentidos algo confusos y desorientados.

Finalmente llegamos al Camping, riéndonos de lo sucedido pero con el cuerpo un tanto extraño y “mogollón” de preguntas…. ¿que onda la gente?¿porque nos había quedado esa sensación tan rara en el cuerpo?

Rara la ciudad,raras las personas que nos cruzamos y raro tuvo que ser el Camping…. Como no?

Camping El Naranjal, es uno de los dos Campings de la zona.

Amplio, dispone de buenas instalaciones y servicios. Una recepción más bien similar a la de un hotel, barreras automáticas para entrar y salir, carteles con normas y un estricto sistema de horarios, tarifario y trato semi robótico.

División de parcelas bien delimitadas, suelo de piedritas blancas y puntiagudas, muchísimas caravanas y todos los árboles recién mutiladitos.

Fue un poco el panorama que nos encontramos. Sin duda era un Camping enfocado al turismo Caravanistico inglés, alemán y francés. Una especie de Hotelcamping.


Allí nuestra carpita quedaba diminuta entre tantos rodantes.

Se nos caía la baba al ver algunos motorhomes, impactados y asombrados con el despliegue y lujo de algunos. Y fantasear con lo genial que sería vivir en uno de ellos y vivir en un Camping como muchos de los que estan allí.

La diferencia de posesiones, de edad de la mayoría de los visitantes y el idioma, nos dejaba el papel de exóticos,(jóvenes, sin vehículo y “locales”) (aunque para nosotros los exóticos eran ellos).

Más allá de todo fuimos descubriendo el buen rollo y el espíritu colaborativo y respetuoso de sus habitantes.

Algunos se acercaron a saludar, otro señor nos contó al mirar nuestra tienda de campaña y en un francés medio castellanizado que así hizo sus primeras acampadas unos cuantos años atrás.

Otro señor alemán, nos trajo y presto una mesa y unas sillas que no utilizaba, y en un inglés medio germanizado nos contó sus travesías en caravana por el norte de Europa, Estados Unidos y Canadá. Un señor del frío y que con orgullo llevaba pintado sus travesías por el mundo en la puerta de su motorhome.

Aquí no pasamos mucho tiempo en el camping, más que el necesario para comer y descansar. Y para esta ocasión compramos unas colchonetas inchables de playa para amortiguar el suelo, en el que fuimos incapaces de clavar siquiera alguna estaca de la carpa bien clavada.

Alquilamos unas bicicletas, aunque no entraba en los planes, para desplazarnos hasta Cala Granadella, otra recomendación de Guille nuestro anfitrión CS en Valencia.

Playa que presume de ser una de las más lindas de España, según y en mi opinión, alguien que no ha pisado las Islas Baleares.

 

 

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